El presupuesto de tesorería. Pautas para su elaboración.
- Indica la cantidad de las necesidades futuras de
financiación.
- Es la base para futuras acciones correctivas
cuando lo real no coincide con lo presupuestado.
- Es la base para evaluar y controlar el trabajo
realizado.
El presupuesto es un plan detallado de los flujos de caja
futuros, y está compuesto por las entradas y salidas de efectivo, la variación
neta de tesorería y las nuevas necesidades de financiación.
¿Cuál es la utilidad del presupuesto?
Depende principalmente de su grado de flexibilidad a las
condiciones cambiantes. Para ello, se puede emplear un presupuesto variable o
un presupuesto cambiante.
✔ El presupuesto variable admite que se pueden producir
desviaciones entre lo planificado y lo realizado, y que los costes fijos son
independientes de lo producido, mientras que los variables se relacionan con la
cantidad producida.
Para obtener la flexibilidad necesaria se elaboran varios
presupuestos paralelos en los que, según el nivel de producción o ventas
alcanzado, se obtiene un beneficio diferente:
|
Concepto |
Pr1 |
Pr2 |
Pr3 |
Pr4 |
|
Unidades producidas |
100 |
120 |
140 |
160 |
|
Ingresos por ventas (10 €/unidad) |
1000 |
1200 |
1400 |
1600 |
|
Costes fijos |
200 |
200 |
200 |
200 |
|
Costes variables (6€/unidad) |
600 |
720 |
840 |
960 |
|
Costes totales |
800 |
920 |
1040 |
1160 |
|
Beneficio |
200 |
280 |
360 |
440 |
✔ El presupuesto cambiante se realiza para un período determinado (1 año), se actualiza periódicamente en intervalos constantes, rectificando las previsiones en el período siguiente.
El horizonte temporal del presupuesto de tesorería no suele ser superior al año natural, por tanto hablamos de planificación a corto plazo. Es frecuente también realizar presupuestos con períodos inferiores al año, lo que aumenta la precisión del presupuesto, pero disminuye la visión global de la evolución de tesorería en el futuro.
En cuanto a los elementos que componen un presupuesto de tesorería, son:
◾ Los flujos de entrada, en su mayoría provienen de las ventas,
lo que conlleva realizar una previsión de ventas del período. El siguiente paso
es estimar el importe de ventas al contado y el aplazado, así como la media de
su aplazamiento. Por ejemplo, en el
siguiente cuadro, conocidas las cifras de venta y los porcentajes de venta al
contado y a plazo, la estimación quedaría como sigue:
|
Trimestre 1 |
Trimestre 2 |
Trimestre 3 |
Trimestre 4 |
|
|
1 Saldo inicial cuentas a cobrar |
20 |
27 |
41 |
62 |
|
2 Ventas del período |
100 |
120 |
150 |
140 |
|
3 Entradas por ventas del período (30%) |
30 |
36 |
45 |
42 |
|
4 Entradas por ventas trimestre anterior
(70%) |
63 |
70 |
84 |
105 |
|
5 Total de cobros (3 + 4) |
93 |
106 |
129 |
147 |
|
6 Saldo final de cuentas a cobrar
(1+2-5) |
27 |
41 |
62 |
55 |
Existen además otras entradas de dinero derivadas de las
ventas que también deben ser tenidas en cuenta:
- Las ampliaciones de capital, emisión de
empréstitos, aun cuando son decisiones a largo plazo.
-
Las ventas de activos.
-
Las subvenciones.
-
Los anticipos a clientes.
-
Los descuentos de efectos.
◾ Los flujos de salida, que son aquellos gastos de producción, de
administración y de gestión, que es necesario detraer de los ingresos por
ventas. Son, por tanto, salidas de dinero; además, hay otras salidas de igual
importancia como el pago de impuestos, dividendos, las inversiones de capital…
◾ Y el saldo neto de tesorería, que viene dado al final del período por la diferencia entre el saldo inicial más las entradas y salidas del mismo período. Finalmente, hay que calcular las necesidades de financiación para cada período.
Hay que tener en cuenta que el director financiero, por regla general, no suele ser partidario de tener un saldo de tesorería igual a 0, ya que puede causar problemas de pago. Y es frecuente así mismo que los bancos exijan un saldo mínimo en cuenta como compensación por los servicios que prestan a la empresa, por lo que el saldo mínimo no podrá ser inferior a ese mínimo exigido, y las necesidades de financiación han de calcularse teniendo en cuenta ese dato.
Si el saldo de tesorería es positivo, significa que hay superávit y se deben planificar la forma de invertir el exceso con el fin de rentabilizarlos, por ejemplo comprando activos financieros de fácil liquidez cuyo vencimiento coincida con los déficits de caja según las previsiones. Otras posibilidades son las cuentas a plazo, el pago al contado a proveedores si hay posibilidad de descuento por pronto pago…
Si el saldo de tesorería es negativo, las entradas son
inferiores a las salidas, hay que hacer una previsión para cubrir las necesidades
de financiación, usando productos tales como el descuento financiero, descuento
comercial, préstamos bancarios, desinversión en activos financieros,
aplazamiento de cuentas a pagar, etc.

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